NARANJO GIL & ASOCIADOS ABOGADOS
ESTUDIAR LEYES PARA PODER OPOSITAR
La carrera de Derecho tiene fama de aburrida y requerir de la memorización de fechas, leyes, etc…
Es
innegable
que
todo
el
mundo
no
nació
para
estudiar
Derecho
y
¡gracias
a
Dios!¡
porque
un
mundo
plagado,
única
y
exclusivamente,
de
licenciados
o
grados
en
Derecho
podría
llegar
a
ser
muy
tedioso,
especialmente
si
tenemos
en
cuenta
que
todos
conocerían
la
leyes….,
aunque,
sea
dicho
de
paso,
sin
ser
especialistas
en
leyes,
todos
tenemos la obligación de conocer las leyes, como nos dice el Código Civil:
…“La ignorancia de las leyes, no excusa de su cumplimiento”….
¿CUÁNDO SE PLANTE EL PROBLEMA DE ESTUDIAR LEYES?
Con
la
llegada
de
la
crisis
económica,
un
gran
porcentaje
de
la
población
ha
decidido
comenzar
a
preparar
oposiciones
y
se
han
lanzado
a
la
adquisición
de
temarios
con
tremendo
contenido
jurídico,
sin
siquiera
tener
base
para
poder
entenderlos,
lo
que
desemboca
en
un
absoluto
desánimo,
derrota
y
consiguiente
abandono
del
intento
de
obtener
un
puesto
fijo
de
funcionario
dentro de la Administración Pública.
La
proliferación
de
academias
y
centros
de
estudios
que
prometen
un
futuro
mejor,
llenando
a
sus
confiado
alumnado
de
material,
prácticamente
fruto
del
copia
y
pega
de
las
leyes,
impide
que
el
opositor,
logre
aprender
el
contenido
sin
un
absoluto
ejercicio
de
buena
memoria
basada
en
la
repetición
como
un
loro
de
frases,
que
en
la
memoria
del
estudiante
carecen
de
sentido
pero
que
hay
que
perpetuar
como
si
de
la
protección
de
una
especie
rara
y
exótica
a
extinguir se tratase.
¿ES EL DERECHO SOLO MEMORIA?
Evidentemente,
hay
que
memorizar
determinadas
fechas,
determinadas
leyes,
determinadas
circunstancias
e
incluso
hechos
históricos,
pero
eso
no
implica
el
olvido
del
aprendizaje
propio
que
será
la
base
de
lo que memoricemos.
La
memoria
es
una
función
del
cerebro
que
permite
al
organismo
codificar,
almacenar
y
recuperar
la
información
del
pasado,
pero
el
solo
hecho
del
almacenaje
de
información
sin
ningún
recuerdo
que
genere
una
conexión
sináptica
entre
nuestras
neuronas
que,
a
su
vez,
desencadene
una
emoción
en
nuestro
cerebro,
es
innegable
que
está
abocada al olvido.
¿CÓMO ESTUDIAR LEYES Y NO MORIR EN EL INTENTO?
Lo
ideal
y
recomendable
es
tener
un
docente
que
le
lleve
dentro
el
don
de
la
comunicación,
que
ame
con
todo
su
corazón
el
Derecho,
transmitiendo
ese
amor
al
alumnado
y
facilitándole
el
proceso
de
pasar
de
larva
jurídica
a
mariposa
desplegando
la
belleza
del
conocimiento
jurídico
mediante
el
aprendizaje
del
argot
propio
de
las
ciencias
jurídicas,
con
ejemplos
que
hagan
ver
que
la
realidad
de
las
leyes
se
encuentra
desde
que
salimos
a
la
calle
hasta
que apagamos la luz para irnos a dormir.
El Derecho primero se entiende, luego se memoriza….. no lo olvides…
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© 2017 Sonia María Naranjo Gil
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